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Te deseo una relación sabia con tu realidad.

Por Eloisa Arroyo

Potenciadora de talento a través del coaching, el juego y la capacitación.

enero 29, 2025

Tiempo de Lectura: 3 minutos

Las fiestas de esta temporada, el tiempo en familia o lejos de la familia -como es mi caso-, la introspección que puede llevar pegada el fin de año y la definición de metas para el siguiente, pueden hacer de esta época un tiempo retador y emocionalmente desafiante.

Yo siempre he sido una amante de la Navidad, es una época del año que me llena de alegría y de buenos deseos. Una época en la que, aún en los momentos de melancolía añorando a mis abuelos, la llegada de Santa y las grandes cenas navideñas en familia, suelo tener muchos momentos de alegría para compartir mis afectos con los míos y llenar el año venidero de esperanzas y sueños prometedores.

Este año, sin embargo, es distinto. Supongo que conforme nos hacemos más grandes los desafíos de la vida, a veces, se van haciendo también más grandes. Tenemos más pérdidas y arrepentimientos por el simple hecho de que hemos estado en este plano más tiempo. Tenemos más responsabilidades y compromisos que cumplir que no siempre serán fáciles. Pero también tenemos más sabiduría, más experiencia y más herramientas.

Hace unos días veía una Master Class de John Kabat-Zinn donde habla de la aceptación. Esa capacidad de estar con el momento presente tal cual es, sin intentar cambiarlo o perpetuarlo. Sin buscar evitar el dolor y el sufrimiento o hacer que perdure lo más posible el gozo y el disfrute. Esa capacidad de estar con lo que es sin juzgarlo ni como bueno ni como malo. Simplemente sabiendo que eso “es lo que hay” y que “eso también pasará”.

Y entonces, en ese momento de paz interior y aceptación, pasa la magia: surge una relación sabia con la realidad. Es esta paz y capacidad de observar lo que esta pasando lo que te permite decidir como actuar a continuación. Por que la aceptación no es resignación. La aceptación es darte cuenta con claridad de la realidad para entonces poder accionar de la mejor forma.

Faltan dos días para Navidad y no puedo cambiar mi realidad: estoy lejos de mi tierra y de los míos, la incertidumbre de si habrá otras Navidades con mis padres me embarga frecuentemente, la pena de recordar como este año se han ido desdibujando esta ahí presente en mi corazón. Entonces respiro profundo y me siento un ratito a estar con mis pesares, y los consuelo hasta que se quedan tranquilos en un rincón. Ya se que van a volver a salir, y los voy a volver a acompañar a que se aquieten. Y cuando termino de acompañarlos, agradezco todo lo que tienen del otro lado: el haber crecido con unos padres maravillosos que me llenaron la vida de duendes y dragones y me envolvieron con su luz; el tener la oportunidad de vivir en otro lado sin dejar de tener raíces profundas en mi tierra; el contar con unos hermanos que me vuelven loca y luego me demuestran cuanto me quieren de las formas más extrañas; tener amigos entrañables que este año me han cuidado y han estado presentes de manera discreta -o no tanto- pero constante; tener unos hijos admirables que no dejan de enseñarme todos los días, y tener una pareja que no claudica y que me ama.

Eso te deseo para este 2024: que en todo momento tengas una relación sabia con tu realidad. Que tu corazón se encuentre en paz y tu mente tranquila para poder observar lo que pasa y lo que te pasa con lo que pasa. Que encuentres la aceptación y la paz interior que te permitan actuar de la mejor forma, y que encuentres en la gratitud la fuente para que tu corazón siga latiendo con amor.

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