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Procesos de Acompañamiento

Por Eloisa Arroyo

Potenciadora de talento a través del coaching, el juego y la capacitación.

enero 29, 2025

Tiempo de Lectura: 3 minutos

Recientemente, me preguntaron la diferencia entre un proceso de coaching y un proceso de mentoría. Esta es una duda muy común, por lo que quiero hablar un poco sobre las diferencias entre ambas metodologías de acompañamiento.

Dado que es un tema muy amplio, anticipo que este artículo tendrá varias entregas.

Si bien ambas buscan el desarrollo personal y profesional de la persona en el proceso de acompañamiento, las herramientas que se utilizan presentan diferencias clave.

Para empezar, los mentores han existido desde hace mucho más tiempo que los coaches. La primera figura documentada de un mentor se remonta a la Antigua Grecia, en la obra La Odisea de Homero, donde Mentor es encargado por Ulises de cuidar y acompañar a su hijo. De ahí el nombre de «mentor», que hasta la fecha se utiliza para nombrar a una persona con mucho más conocimiento y experiencia, capaz de guiar a su “pupilo” en su desarrollo personal o profesional.

Por su parte, el coaching como lo conocemos actualmente es una disciplina mucho más reciente, cuyo origen se reconoce a finales del siglo XX, específicamente en los años 70 con el coaching deportivo. A partir de ahí, en la década de 1980, el coaching se expandió al ámbito del crecimiento personal y profesional.

La mentoría, en sus orígenes, era comúnmente una relación informal y de largo plazo, en la cual el mentor transmitía conocimientos a su mentee (o aprendiz) conforme este solicitaba apoyo en un campo particular. En este sentido, el mentor es un experto en el área sobre la cual acompaña a su mentee, y puede abarcar tanto objetivos inmediatos como de largo plazo. El mentor se ajusta a ayudar al mentee a resolver los desafíos que enfrenta a medida que surgen.

El coaching, por otro lado, es un proceso de acompañamiento de corto a mediano plazo, enfocado desde el principio en el logro de un objetivo específico. En el coaching, no hay transferencia de conocimientos o experiencias del coach al coachee; en su lugar, el coach acompaña al coachee para que realice sus propios descubrimientos a través de preguntas que promuevan reflexiones profundas. En este sentido, no se espera que el coach sea experto en el área de interés del coachee.

Otra diferencia importante a considerar es el tipo de relación que se establece entre un mentor y su mentee, en contraste con la relación entre un coach y su coachee.

En la mentoría, la relación es jerárquica: el mentor, al ser quien transmite el conocimiento, ocupa una posición superior a la del mentee. No solo tiene mayor experiencia, sino que el mentee lo ve como un referente, alguien cuyos pasos le gustaría seguir.

Un proceso de mentoría puede ser menos estructurado y formal que uno de coaching. Las “sesiones” pueden darse conforme el mentee sienta la necesidad de hablar con su mentor o en situaciones específicas que requieran guía y consejo.

En un proceso de coaching, la relación entre el coach y el coachee es igualitaria, sin posiciones jerárquicas. El coach no actúa como experto ni busca transmitir conocimientos, sino que guía un proceso profundo de reflexión a través de sus preguntas.

En el coaching, se busca que el coachee sea autónomo y que resuelva sus situaciones con soluciones que él mismo genere durante el proceso. El coach no aconseja ni orienta las decisiones del coachee en ninguna dirección, no ofrece su experiencia como ejemplo ni comparte conocimientos sobre los temas abordados por el coachee.

Las sesiones de coaching tienen una estructura clara y una periodicidad definida de antemano. También, la duración del proceso es conocida con anticipación.

Por otro lado, un proceso de coaching busca el logro de un objetivo y, por tanto, mide el éxito del coachee en función de si alcanza o no el objetivo fijado al inicio. En cambio, un proceso de mentoría tradicional no necesariamente persigue un objetivo específico; se enfoca en lo que va surgiendo para el mentee y no mide el éxito en función de un objetivo particular.

Hasta aquí te dejo algunas de las diferencias fundamentales entre ambos procesos, con la promesa de seguir profundizando en el tema. Si tienes dudas específicas, por favor déjalas en los comentarios, y me comprometo a resolverlas.

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