Seleccionar página

Mente de principiante

Por Eloisa Arroyo

Potenciadora de talento a través del coaching, el juego y la capacitación.

enero 29, 2025

Tiempo de Lectura: 3 minutos

Hace no mucho escribí sobre la necesidad de reinventarnos y me quedé en la cabeza con un concepto del que no hablé: la mente de principiante (si te lo perdiste, o lo quieres releer, te dejo el link: https://www.linkedin.com/posts/eloisa-arroyo-4618341_reinvenciaejn-desarrollopersonal-activity-7181003727250624512-4-H9?utm_source=share&utm_medium=member_desktop ).

En mindfulness hay varias actitudes que buscamos cultivar dentro de la práctica para poder conectarnos con el momento presente, y una de ellas es la mente de principiante. Este concepto, dentro del contexto de mindfulness, tiene que ver con mantener una actitud de apertura ante lo que venga, reconociendo que cada momento de la vida es único e irrepetible, aun cuando ese instante lo estés pasando en una tarea que pueda ser rutinaria para ti. Ese momento tiene su propio color y sabor, incluso si es algo que has hecho un millón de veces: cada momento es singular.

Cuando logramos esta actitud, todo lo que pasa lo podemos ver con ojos frescos y vivirlo como si fuera la primera vez que sucede – ¡y en realidad siempre es la primera vez que sucede!

Te quiero compartir una experiencia muy personal para ilustrar este punto:

Mi mamá tiene Alzheimer desde hace muchos años. Como tiene problemas con el azúcar, tratamos de controlar la cantidad que ingiere y por lo tanto no le damos refrescos, aunque le encantan. Un día me pidió si le podía dar un “refresquito” con su comida y accedí a darle un vaso pequeño de refresco sin azúcar. Al principio lo veía con escepticismo:

–              ¿Y esta bebida de color tan raro?

–              Es tu refresquito.

Lo prueba discretamente, abre unos ojos enormes cuando el líquido llega a su boca, baja el vaso y, con una sonrisa de oreja a oreja, me dice:

–              ¡Está delicioso! ¿Quién lo hizo?

Esta conversación se repitió, casi textualmente, cada vez que probaba el refresco. Para ella, cada pequeño sorbo era una experiencia completamente nueva.

No quiero decir que tener Alzheimer sea una gran experiencia de vida, para nada. Esta ha sido una de las cosas más dolorosas que me ha tocado vivir, pero este ejemplo me parece maravilloso para ver lo que es la mente de principiante.

¿Qué pasaría si viviéramos cada experiencia como si fuera la primera vez?

Claro que, por un lado, nos volveríamos muy ineficientes: si en cada experiencia pierdo todo el conocimiento que he ido adquiriendo a lo largo de mi vida, para tomar cualquier decisión, necesitaré evaluar todo partiendo de cero… mi proceso de toma de decisiones se volverá muy lento.

Pero mis conocimientos previos me llevan a actuar en automático de forma predeterminada. Hay un camino de respuesta que mi cerebro ya se sabe de memoria y que aplica sin cuestionarse. Esto tampoco parece una muy buena opción porque las circunstancias, la gente alrededor, nosotros mismos, estamos en cambio constante.

¿Qué tal si mejor, antes de decidir, asumimos esta actitud de principiante y evaluamos por un instante, todas las implicaciones en una determinada situación (o al menos más de las que habitualmente consideramos) y no solo aquellas que nos parecen más evidentes de acuerdo con nuestra propia visión del mundo?

¿Qué pasaría si, una vez que doy un significado a las acciones de alguien, me pregunto antes de actuar si habrá otra forma de interpretar lo que pasó?

¿Qué tal si me cuestiono si la verdadera intención de mi líder es aquella a la que me lleva mi cerebro en automático debido a mis experiencias previas?

¿Qué tal si antes de juzgar a mis colaboradores y ponerles todas esas etiquetas que me salen solas, evalúo esta situación en particular como si fuera la primera vez que pasa – lo cual, además, ¡es absolutamente cierto! -, antes de haberme llenado de prejuicios?

Como un ejercicio interesante para empezar a poner en práctica nuestra mente de principiante te propongo lo siguiente: haz algo hoy, lo que tú quieras, como si fuera la primera vez que lo haces. Ve a una junta virtual con una mentalidad abierta, maravíllate ante lo que nos permite hace la tecnología, escucha las propuestas de tu equipo con curiosidad auténtica, haz preguntas para entender de qué hablan, cómo llegan a esas conclusiones, qué es lo que les gusta de esa propuesta, qué les provoca a nivel emocional. En lugar de emitir tus juicios – “esa opción no va a funcionar” -, pregúntales cómo llegaron a esa conclusión – ¿qué te hace estar seguro de que así lo podemos resolver?

Pregúntale su opinión a esa persona que piensa muy diferente a ti, y escúchalo con atención.

Si esto te resulta muy retador, no te preocupes, puedes empezar por algo todavía más sencillo: ¡tómate un refresco como si nunca hubieras probado uno!

Puede interesarte…

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Share This